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Cuando caer no es un accidente

El conocimiento y el cambio de visión que pudiera aportar este artículo, permitirá que cuando usted enfrente a un adulto mayor que cae, no lo considerará sólo un hecho menor o un accidente banal.
Por Juan Carlos Molina. Médico geriatra Clínica MEDS y Presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile.



 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Caída es la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipita al paciente al suelo en contra de su voluntad”. Existen tres categorías del tipo de personas mayores que caen con más frecuencia: Adultos mayores con buena salud con edades entre 60 a 75 años, ellos por lo general presentan un grado
más o menos importante de inestabilidad postural, cuyo origen deberá ser investigado, desde el punto de vista social, generalmente aún perduran sus redes sociales de apoyo, y mantienen autovalencia. Adultos mayores con enfermedades crónicas e invalidantes, por lo general más de 75 años, viven solos o en una institución, existe desmedro nutricional que se evidencia en poca masa muscular global, en este grupo las caídas son recurrentes y van de la mano del síndrome poscaída, el que perpetúa su dependencia y disminuye su autoestima.

Adultos mayores con problemas cognitivos, este grupo sufre de caídas múltiples, pero dados sus problemas de memoria, nunca hacen síndrome poscaída.

Factores de riesgo de Caídas
a) Intrínsecos o propios: Teniendo claro que los factores que intervienen en las caídas pudieran conformar una lista interminable, no es menos cierto que se simplifica bastante agrupando en grandes causales intrínsecas destacando en éstas:

Alteraciones de la marcha. Nuestro cuerpo es inminentemente inestable y el envejecimiento normal por sí solo ya se acompaña de cambios en el sistema nervioso central y periférico, y es así cuando un adulto mayor camina estando neurológicamente sano, presenta una marcada reducción tanto en la longitud del paso, como en su velocidad que inciden
parcialmente en las caídas. Alteraciones del equilibrio y postura, un equilibrio armonioso implica una integridad de los circuitos cerebelosos, extrapiramidales y funcionamiento adecuado de la vista.

Síncope e hipotensión ortostática: Los síncopes son secundarios a una reducción global y transitoria del flujo cerebral, acompañado de pérdida de conciencia de corta duración. Anormalidades musculares, articulares y alteraciones de los pies, significa en los adultos mayores que el riesgo de caer se asocia con una disminución tanto en la potencia y tono muscular.

Así también artrosis y artritis, especialmente en rodillas y caderas, pueden producir dolor e inestabilidad.

Fármacos. Sabiendo de antemano que es difícil separar los efectos de los fármacos de los efectos de las enfermedades por los cuales fueron prescritos, está clara la relación existente de algunas drogas con una frecuencia mayor de caídas.

Alteraciones cognitivas. La confusión o la existencia de demencia hacen que estos pacientes caigan con frecuencia y no siempre son recordadas por éstos. Ataques de caídas o drops attacks, son caídas súbitas provocadas por una pérdida brusca del tono muscular de extremidades inferiores no acompañadas de pérdida del conocimiento ni vértigos.

b) Factores extrínsecos: Estos corresponden a los llamados factores ambientales del entorno arquitectónico o bien de elementos de uso personal, como zapatos inapropiados o un bastón carente de goma en su extremo, hacen influir en los adultos mayores contribuyendo en las caídas.

Consecuencias

- A corto plazo: Caída aparentemente banal, es lo más frecuente, se caracteriza porque no se produce ninguna contusión ni traumatismo, el paciente sólo lo toma como una anécdota, pero de acuerdo a la aparición del síndrome poscaída, ninguna caída, por banal que sea, debe ser considerada como benigna. Caída traumática, la asociación corriente que uno pudiera hacer es la de caída con fractura de cadera, sin embargo esta no es muy frecuente, aunque no es menos cierto que su incidencia aumenta en relación a la edad, particularmente en la mujer.

Miedo a caer de nuevo. Este hecho se presenta en alrededor del 50% de los individuos que caen. Un adulto mayor que cae tiene 20 veces más riesgo de caer de nuevo, que alguien que no ha caído nunca.

Consejos Prácticos
Usar anteojos para distancias medias (son distancias que permiten ver bien los obstáculos al caminar).
• Mire el suelo seguido.

• Usar zapatos bajos, con taco grueso, con tapilla de goma y que ajusten bien.

• No usar zapatillas de descanso o de levantarse; si usa calzado amarrado hacer un doble nudo.

• No lleve paquetes, bolsas u otros objetos que le impidan ver por dónde pisa; si debe hacerlo trate de usar carrito.

• Cuando el suelo está mojado, evite pisar en las pozas ya que no se sabe qué hay bajo el agua.

• Evite transitar por baldosas mojadas o húmedas; si es indispensable pise con cuidado. Lo mismo cuando hay hojas o flores en el suelo, más aún si están mojadas. También los adoquines y piedras mojadas pueden ser muy resbalosos.

• Si está con sobrepeso, disminúyalo, ya que es más peso que hay que equilibrar, levantar y acarrear.

• Fortalezca los tobillos (ejercicios sentado o acostado, girar el pie hacia arriba, hacia abajo, hacia adentro y hacia afuera).


• Exija su derecho a que la micro esté detenida para subir, bajar y moverse dentro de ella.